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Friday, December 10, 2010

Estado de alarma



El Estado de alarma me pone nerviosa. Yo no soy controladora aérea, pero temo que aparezca un militar con fusil en mano ordenándome trabajar. ¿Se atreverán a meterme en chirona si un día dejo de asistir a una inauguración? Tiemblo con sólo pensarlo. En este país sólo hay penas: los controladores fastidian el turismo del puente de la Constitución, Zapatero tiene que declarar el Estado de alarma, los atletas se dopan hasta las cejas para ganar medallas,...

Estoy cansada de ser Princesa en un país en crisis. Rania de Jordania siempre va de estreno y yo voy de repetido. Así me critican. Los entiendo porque hasta yo misma me critico. Es horrible. Los vestidos repetidos huelen al antipolilla del fondo de armario, me hacen estornudar y encima todo el mundo pregunta que perfume llevo.

-Creo que Puig -les dice mi Felipín a los altos cargos que nos reciben en nuestros viajes al extranjero.

Mentira. Yo huelo a Bottega Verde desde que me levanto hasta que me acuesto. Otra marca no me puedo permitir. Me gustaría oler a Dior, pero tiene unos precios prohibitivos para nuestros humildes presupuestos. Últimamente ni siquiera les podemos comprar a las Infantitas jabón Heno de Pravia.

-¿Otra vez jabón de los chinos, ciudadana Leti? -se escandaliza la niñera Rafaela.
-Otra vez, niñera, y no gastes mucho, por favor.
-Estas niñas van a acabar con piojos.

Dios no lo quiera. Los piojos son muy malos de matar. Yo los tuve en mi infancia en Oviedo y todavía recuerdo como me lavaban la cabeza con un matapiojos que olía a rayos.

Maripuri lleva la crisis mejor que yo. No le importa perfumarse con colonias de todo a cien o ducharse con geles de sesenta céntimos.

-Los pobres -dice- debemos vivir como pobres.
-Yo no me casé con un Príncipe para seguir viviendo como una pobre.
-Es el destino, mi Princesa. ¿Quiere que le lea las cartas?
-No, gracias.
-Podrían decirle que le va a tocar la lotería de Navidad.
-De momento me tocó pagar veinte euros por un décimo terminado en cero.
-En la Ser regalan décimos, mi Princesa. A mí me dieron cinco por un minúsculo cuento de Navidad.

Mi doncella es una mujer con suerte. Cuando no tiene dinero, le toca una bonoloto de cuatro números y ya puede ir al supermercado. No me extrañaría nada que estas Navidades se llevara el gordo.

También Zapatero es un afortunado. La Unión Europea le prometió una pasta para rescatar a España de la pobreza.

-Estoy tranquilo, Alteza -me confesó-. Si no vendo la deuda pública, los de Bruselas me compran la quiebra.
-¿Le darán algunos euros para mí, Presidente?
-¡Ya lo creo! Carla Bruni ya me ofreció unos vestidos suyos para que los repita usted.

Casi caigo en una depresión. ¡Cómo estamos, Señor! Me consuelo pensando que la futura Princesa Kate tuvo que contentarse con el anillo de su suegra muerta. Mi Felipín, por lo menos, pudo comprarme un anillo nuevo para el día de la pedida de mano. Gran Bretaña también tendrá que pedirle dinero a la Unión Europea para casar al Príncipe Guillermo, digo yo. Se lo pregunto a doña Sofía.

-El festejo lo vamos a pagar los invitados. Ya nos mandaron la invitación con precio por persona.
-¿Me la deja ver?
-No sé donde la he puesto. Estos días ando muy liada con el corta y pega. Mira la foto, Letizia. ¿Le habré cortado algún brazo a los nietos?
-Creo que no.
-Soy una experta. Peñafiel va a flipar con nuestra felicitación de Navidad.

Me pongo a preparar mi postal de Navidad. Mi doncella es la que nos saca la foto.

-Sonrían más, por favor.
.¿Así, Maripuri?
-Todavía más, que se les vean las muelas.

Me queda la boca como la de Sofía Loren de tanto forzar la sonrisa. Peñafiel podrá criticar mi blanqueado dental. También podrá criticar mis zapatos: son del año pasado y tienen las tapas gastadas. Espero que las postales de Elena y Cristina no sean mejores que la mía. Mis cuñadas viven por encima de sus posibilidades; mucho crédito, mucha tarjeta y mucho derroche. Yo, en cambio, vivo más humildemente. Soy consciente de la pobreza de España y mucho más desde que estamos en Estado de alarma.

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Tuesday, November 16, 2010

En Italia hablan de mí


Dicen que es mejor que hablen de una, aunque sea mal, a que nadie se acuerde de tu persona. Yo hubiera preferido que hablaran de mí bien en todas partes, pero la gente es una desagradecida. Me despellejo trabajando un día entero en Santiago para el Papa Benedicto y los italianos me ponen verde en una revista. Creen que soy la Lady Di española. Si les dijera lo que creo yo del Papa, se morían.

Ver al Papa en Santiago es distinto a verlo en el Vaticano. ¡Qué glamour! Policías, cardenales, obispos, curas, monjas,... La gente estaba entregada. Me sentí pecadora al verme rodeada por los fans de Benedicto XVI. Una señora me entregó un rosario.

-Fue de Teresa de Calcuta -me dijo-. Quedéselo, Alteza.

Lo guardé en el bolsillo de la chaqueta de mi Felipín.

El Papa me regaló otro rosario. Casi me emociono. Benedicto XVI sonreía, así como lo hace él, con estilo alemán. Mi Felipín intentó hablarle en su lengua materna y acabaron hablando los dos en un inglés que sólo entendían ellos.

-¿Qué dicen, Maripuri? -le pregunté a mi doncella.
-Hablan del botafumeiro, mi Princesa. Don Benedicto teme que se descuelgue y lo mate. Su Alteza le dice que el botafumeiro nunca mató a nadie.

Yo pensé que hablaban del dineral que nos cuesta el paseo del Papa por Santiago y Barcelona. Un Papa es más caro que una Monarquía. Nosotros tenemos un séquito más reducido y necesitamos menos policías para sentirnos seguros.

-¿Usted piensa en los pobres, Santidad? -le pregunté.
-De los pobres será el Reino de los Cielos.
-¿Quiere decir que quieres ahora son pobres después serán ricos?
Mi Felipín me dio un codazo. Estaba molestando a Benedito. Decidí preguntarle por la familia.
-¿Cómo está su hermano, Santidad?
-Muy mayor, Alteza.
-Leí en los periódicos que le había pegado a los niños de su coro.
Su Santidad no me contestó. Una mujer con mantilla negra le besaba el dedo. ¿Quién era? Mi doncella me chivó su identidad.
-Es la novia del Presidente de la Xunta, mi Princesa.
Feijoó traía de la mano a una sobrina. También estaban sus padres y una hermana.
-Todos somos católicos, Santidad.
Me sentí fuera de lugar. Menos mal que pronto nos pusimos en marcha. Policías, más policías, el papamóvil a todo trapo para que nadie matara al Papa con un abrazo. Me dio pena una señora que intentaba tirarle un bebé al Papa. Pobre mujer. Hacía como el que en la Biblia sacrificaba al hijo para loar a Dios. Yo nunca tiraría una Infantita mía a los brazos de nadie. Primero es la integridad física de mis pequeñas.
En fin... que quedé hecha polvo con tanto Papa. Menos mal que mis suegros se encargaron de él en Barcelona y Zapatero se atrevió a irlo a despedir. Tuvo que prometerle que no modificaría la Ley de Libertades religiosas para que marchara.
-Ya la modificaré dentro de unos meses, Alteza -me prometió el Presidente.
-Por mí como si no la modifica, Presidente. Total, en las juras de ministros siempre habrá un crucifico mientras doña Sofía sea Reina de España. Ella es así.
-Lo sé, Alteza, pero usted y yo haremos grandes cosas por este país durante su reinado.
-¿Estará tanto tiempo al frente del Gobierno?
-Sí, Alteza. Mientras Rajoy sea Jefe de la Oposición yo seré Presidente del Gobierno de España.
Zapatero es un hombre con fe en su futuro. Yo no tengo tanta fe en el mío. Leo un mal artículo en una revista sobre mi persona y me hundo. En cambio, el Presidente no se deprime con la tasa de paro, ni con la posibilidad de que la UE tenga que darnos dinero como a los pobres de Grecia, Irlanda y Portugal. Es capaz de poner en práctica las políticas económicas del PP para seguir gobernando, se atreve a modificar la Ley del aborto para contentar a su parroquia socialista, hace a un sindicalista Ministro de Trabajo para que no le convoquen otra huelga general,... Sonsoles debería estar orgullosa de su marido. Yo lo estaría de ser su esposa. ¿Cómo no vas a estar orgullosa de un hombre que reza con Obama y le da grandes subvenciones a la Iglesia Católica pese a no ser creyente?

Tuesday, October 26, 2010

Miniserie Felipe y Letizia: yo no soy ésa


"Felipe y Letizia" se titulaba la serie de Telecinco. ¿Y dónde estábamos? Yo no me reconocí en Amaia Salamanca. La que salía abrazada a una mala imitación de mi Felipín era la Cata del Duque. Y que no me digan que doña Sofía se parece a Marisa Paredes. ¡Por Dios! ¡Menuda suegra me pusieron los de Telecinco! ¡Una bruja! Doña Sofia es muy cariñosa, sonríe mucho. Quien se parecía a don Juan Carlos en la voz era el Rey de mentirijilla, pero era más gordo.

No, no me gusta nada la miniserie. Me recordaba más a "Sin tetas no hay paraíso" que a mi historia vital. Sólo faltaba el duque ofreciéndole un cheque a Cata para aumentar las domingas.

Doña Sofía no quiso verse. Dijo que le dolía la cabeza. Su amiga María Teresa de La Vega había dejado el Gobierno y mi suegra temía que estuviera haciendo cola ante una oficina del INEM.

-¿Quoén le va a dar trabajo con sesenta años?
-La pueden contratar para "Gran Hermano" sugerí-. Mercedes Milá es de su quinta y seguro que no le importa tener a la Vice en el chalé.
-Letizia, por favor.

Mi cuñada Cristina me llama desde América. Quiere saber si la sacan guapa en la tele.

-Guapísima, cuñada. Casi no te reconozco.
-¿Cómo sacan a Elena?
-Con trenza.
-¿Sale Marichalar?
-Creo que sí.
-¿Y mi marido?
-Por supuesto, pero tuvieron el buen gusto de no decir que es hijo de un militante del PNV.
-¡Qué bien! -exclamó-. Todos salimos monárquicos.

Cristina es muy inocente. El personal sabe que en La Zarzuela abunda el republicanismo.

Mis Infantitas flipaban viéndome en la miniserie.

-¿Tú eras así, mami? -me preguntó Leonor-. Eras guapa.
-Gracias, hija.
-Papá me gusta menos. parece su estatua de cera.

Su Majestad dijo que no se gustaba en la pantalla interpretando por un actor.

-Ya no se respeta a la Monarquía.

Mi Felipín le recuerda que la Reina de Inglaterra también acabó en una película.

-Allí también hay republicanos, hijo. Inglaterra no es lo que era.

Estamos tristes. Ni siquiera Rosa Aguilar nos contagia su alegría cuando viene a jurar su Ministerio.

-¡Soy Ministra! -grita.
-Felicidades, Rosa. Te felicito sinceramente por haber pasado del comunismo marxista al socialismo de derechas de Zapatero.
-La vida te cambia, Alteza.
-¡Y qué lo digas! Si lo tuyo no es transfugismo...
-¡Leta!

Mi Felipín nunca me deja hablar, siempre me interrumpe. Leire Pajín también es feliz como Ministra de Sanidad.

-Mis padres no se lo creen que sea Princesa de Asturias.

Rubalcaba se acercó a mi doncella. Quería que le mirara el futuro en el tarot.

-¿Acabaremos con ETA, Maripuri?
-Yo sólo le informo sobre el amor. Le sale un rollito con una ministra.
-Calla, calla.

Trinidad Jiménez sonríe. ¿Será ella la del rollito? No me importa. Lo que sí me fastidia es la parodia que hicieron los de Telecinco de mi persona. Hubiera sido mejor que resucitaran al Duque y lo casaran con Cata.

Friday, October 15, 2010

Princesa de Mango, Princesa con pantalón




Ser Princesa es apoyar a la clase empresarial patria. Te mandan unos vestidos y los pones. ¿Qué vas hacer? ¿Tirarlos? Eso nunca. Yo me visto de Mango o de lo que manden y no me importa que Belén Esteban haga lo mismo. A fin de cuentas, las dos somos Princesas del Pueblo.

-¿Por qué no se viste de Custo, mi Princesa? -me pregunta mi doncella-. Tienen un buen surtido de vestidos a 100 euros. Debió haberse vestido de Custo el día de la Hispanidad y no llevar ese pantalón que llevó. Daba pena. Custo cose mucho mejor que Felipe Varela. ¿Quiere unos trajes de Custo?
-¿Para darte a ti una comisión?
-Yo también soy empresaria española.
-¿Y qué haces trabajando de doncella?
-Completar ingresos, mi Princesa.

Intento completar mis ingresos. Un sueldo de Princesa reducido por la crisis poco se diferencia de un sueldo de doncella.

-¿Quieres unos vestidos de Mango para sus hijas, Presidente? -le ofrezco a Zapatero.
-No, Alteza. Mis niñas son góticas.
-¿Todavía visten de negro?
-Sí, Alteza, y lo harán todas sus vidas. Uno es gótico como es socialista. No cambias.
-¿Se casarán de negro?
-¿Por qué no?
-La hija de Aznar se casó de blanco.
-Porque era capitalista.

Sonsoles tampoco quiere vestidos de Mango.

-Me viste Elena Benarroch.

La mujer de Zapatero me siguiere que los envíe al PP de Valencia.

-Allí aceptan regalos, Alteza.
-Yo pensaba cobrárselos.
-¿Va mal la economía?
-Muy mal. Su marido ha conseguido volver a incrementar el paro.
-Zapaero es un as. Con un poco de suerte regresamos a León. ¿Cuántos parados cree usted que necesitáremos para perder las elecciones?

No quise ni imaginar la cifra. ¡Menudo futuro! Iba a pasar de recibir vestidos regalados a ir por los Mangos pidiendo un trapo para tapar mis vergüenzas.

-¿En qué piensas, Leta? -me preguntó mi Felipín-. ¿Volviste a coincidir con Belén Esteban? No te preocupes. Yo también llevo los calzoncillos iguales a los del Pocero.
-¿Y quién te los compró?
-Mamá en Londres.
-¡Menudos Príncipes somos!

Mi Felipín cree que no es para tanto. Estamos a la altura del país. En España nadie dice no a un regalo. Desde Valencia hasta Galicia y desde Asturias a las Canarias la gente acepta el todo es gratis.

-¿Te gustan mis Levis, cuañada? -me pregunta Elena-. Son de los okupas de Barcelona. Me cogieron unos de una tienda carísima el día de la huelga.
-¡A lo que hemos llegado!
-A Cristina le mandaron unos filetes envasados al vació. Los tiró al Mississippi. Pensó la muy tonta que Urdangarín iba a dar positivo en un control antidopaje a ex jugadores de balonmano. No sabe que en España sólo se dopan los ciclistas.

Su Majestad nos enseña unos gemelos de oro y brillantes.

-Son los que me regaló Pilar Miró.
-¿Todavía los conserva?
-Doña Sofía conserva una diadema que le regaló Franco.

Empiezo a pensar que soy la más monárquica de la Familia. Yo sólo acepto vestidos de Mango regalados.

Mis Infantitas llegan con una bolsa de donuts a casa.

-¿No os digo que no se acepta comida de desconocidos? -las riño.

Leonor me dice que hay un pobre señor en la puerta de los Rosales que no vende un donut.

-Estamos promocionando la marca, mami. ¿Tú no promocionas las tiendas Mango?

¿Qué le voy a decir? Callo. Tiene más razón que una santa. Soy una Princesa de promoción en promoción, hasta promociono los pantalones que no vende Felipe Varela en el desfile de la Hispanidad. Peñafiel está que trina. Lo comprendo: estaba acostumbrado al comportamiento obediente de mis cuñadas Elena y Cristina. Yo soy rebelde.


Wednesday, September 22, 2010

Preparando la huelga tras la vuelta al cole


Los sindicatos me vuelven loca. ¿Quién les manda convocar una huelga el mes de la vuelta al cole? Toxo y Méndez vienen todos los días a Palacio. Quieren que el día 29 salga con una pancarta desde La Zarzuela hasta Génova 13.

-Ya hice un trozo de Camino de Santiago y no ando más, señores. Miren las ampollas de mis pies.
-Usted es de izquierdas, Alteza -me recuerda Toxo-. Necesitamos una princesa republicana para movilizar a las masas trabajadoras hacia la sede del PP.

Casi me convence. Empiezo a verme como la Libertad guiando al Pueblo y me gusto. Mi Felipín me saca de mis ensoñaciones.

-¿Mis Herederas están preparadas par air al colegio, Leta?
-Preparadísimas. Sofía lleva el uniforme viejo de Leonor y Leonor va con un uniforme que le compramos en eBay. Una ganga. Lo vendía una señora que cerraba una tienda de uniformes por jubilación anticipada.

Mi Felipín puso sus gritos en el cielo de La Zarzuela. Quería lo mejor para sus Herederas.

-No tenemos dinero, Felipe. Su Majestad ha gastado una pasta en el internado inglés de Froilán.
-Pues me pondré a trabajar para que a mis hijas no les falten unos buenos uniformes.

El sindicalista Toxo lo felicitó por ser un trabajador más.

-Aquí tiene el carné de CCOO, Alteza.
-No, gracias, prefiero el carné de identidad.
-Como quiera, Alteza. Yo les dejo unos cuantos carnés para que los repartan por ahí.

Los carnés eran preciosos. Le di uno a Isabel Sartorius.

-Toma, comadre -le dije-. Lo necesitas para ganar más dinero en Antena 3.

Lo aceptó encantada. Isabel es muy maja. Tiene que trabajar de tertuliana para pagar el colegio de su hija Mencía.

-Si no trabajara, mi niña tendría que ir a un colegio público lleno de inmigrantes -suspira-. No tendría futuro.
-¿Qué futuro tiene tu niña por ir a un colegio privado? -le pregunto.
-Tiene amigos de familias ricas y en España, si no tienes amigos, no eres nadie.

A mi doncella no le gusta Isabel Sartorius.

-Le va a quitar a su Príncipe, mi Princesa. Lo dice el tarot.
-Tonterías, Maripuri. Isabel es muy buena chica.

Doña Sofía opina lo mismo que Maripuri.

-Sigue enamorada de mi hijo.

Don Juan Carlos tiene otras preocupaciones. Por ejemplo, mi enemistad con sus hijas.

-Recuerda que son Infantas de España, nuera.
-Yo sólo recuerdo que soy la Princesa de Asturias y estoy muy liada con la vuelta a Los Rosales de mis hijas, Majestad.

La niñera Rafaela me recuerda que el 29 de septiembre no hay clases.

-En Los Rosales van todos los profesores a la huelga, ciudadana Leti.
-Pensé que eran de derechas.
-Son trabajadores.

Maripuri dijo que ella también iría a la huelga.

-Quiero jubilarme antes de los 67 años, mi Princesa.
-Podemos jubilarte ahora mismo con un despido.
-¡Ni hablar! Yo no vivo del aire, tengo que trabajar.

Mis Infantitas me preguntan si van a trabajar en Los Rosales.

-¿Estudiar y trabajar es lo mismo, mami?
-Parecido, Leonor, cariño.

Mi Leonor pone cara de trabajadora, agarra a Sofía y se van con su niñera Rafaela para el colegio.

Thursday, September 02, 2010

Resaca de una boda griega





La boda griega me decepcionó. Pensé que las novias millonarias se casaban con más lujos. Pues no. En Grecia las millonarias se casan en bodas sencillas. Yo iba disfrazada de sacerdotisa de la antigua Grecia. Un vestido precioso el mío. Seguí los consejos de mi doncella Maripuri y no me arrepiento.

-Gaste en su vestido, mi Princesa; no vaya con harapos. Que nadie pueda decir que España está en quiebra.

Así lo hice. Felipe Varela quedó con una sonrisa de oreja a oreja. Siempre me dice que soy su mejor clienta.

-Las otras clientas me vuelven loco con los regateos.
-¿Te regatean?
-Sí, Alteza. Su cuñada Elena siempre pide rebaja.

Marché escandalizada. Elena casa día más nerviosa me pone. En la boda vino a nuestra habitación a hacer las paces.

-Tenemos que dejarnos fotografiar juntas. Aquí te traigo a Cristina. ¿Está Felipe por ahí?

La eché de la habitación. A mí nadie me quita una foto con los rulos puestos. Mi Felipín ni se inmutó. él no se mete en discusiones de cuñadas. Doña Sofía, en cambio, siempre intenta hacer de mediadora.

-Piensa en España, Letizia, y haz las paces con las Infantas.
-¿Piensan sus hijas en España, señora?
-Nunca pensaron en otra cosa. Míralas. Elena se vistió de rebajas para la boda de Nicolás y Cristina va con un trapito de nada. Están representando a un país con casi cinco millones de parados.

¿A quién representaba yo? ¿A los ricos? Supuse que sí. La novia se me tiró al cuello.

-¡Ya soy princesa! -exclamó.
-Felicidades.
-Me siento como si fuera la Reina de Grecia.
-Suerte la tuya, hija. Tu suegra creo que se siente como la Reina Destronada de Grecia que es y tu cuñada Chantal sólo se siente madre de familia numerosa.

La griega dijo que no me entendía y marchó. Pobre mujer. ¡Tan rica y se alegraba de ser princesa de un país sin reino! Por lo menos yo principeo en un Reino de verdad.

Victoria de Suecia no soltaba a su marido. Me acerqué a ellos y les pregunté si iban a ir a la cárcel.

-No tenemos ninguna visita oficial prevista a los centros penitenciarios de nuestro país.
-Leí en los periódicos que estabais acusados de corrupción por ese viaje de novios financiado por un millonario.

Mi Felipín me arrastró hasta la otra esquina del salón de baile.

-¡Leta! ¿Has olvidado el protocolo?
-Nunca lo aprendí.
-¡Ay Leta, que nos hundes!
-Tranquilo, Felipe. Ya no hablo más. Que vengan los fotógrafos para inmortalizar mi amistad con tus hermanas.

Toda la prensa recogió la noticia. Las mujeres de La Zarzuela habíamos hecho las paces. Peñafiel fue el único periodista que no tragó la noticia. No me importa. Yo he cumplido mi deber.

Regresé de Grecia hecha polvo. Nada más entrar por la puerta, le grité a la cocinera Ángela que me prepara una tortilla con muchas patatas y con muchos huevos.

-Creo que estoy desnutrida.
-Come muy poco, mi Princesa -me riño Maripuri.
-En Grecia casi no nos dieron de comer. Las raciones en el banquete eran más pequeñas que las de El Bulli. Te morías de hambre.

Maripuri, la cocinera Ángela y mis Infantitas quedaron espantadas al verme devorar una tortilla entera.

-Debe ser cierto que Grecia es un país en quiebra -murmuró mi doncella.
-Muy cierto, Maripuri. No quiero pensar qué comerán los pobres allí si los ricos comen tan mal.

Mi doncella dijo que se alegraba por no haberme acompañado. En España hay mejores bodas y mejores banquetes, por ejemplo el de Julio Iglesias y Miranda. Dicen que comieron cigalas mezcladas con caviar.




Thursday, August 19, 2010

Éstas no son las vacaciones que me merezco como Princesa




Las vacaciones son estupendas, aunque no están a la altura de las que me merezco como Princesa de Asturias. No trabajas y cobras. Puedes levantarte tarde, comer fuera de horario, apagar el móvil, pasar una tarde entera con la peluquera, recibir al masajista. Yo no quería saber nada de la actualidad estos días, pero mi doncella me informó contra mi voluntad sobre la prohibición de los toros en Cataluña.

-¿Los prohibieron en Madrid, Maripuri?
-No, mi Princesa.
-¿Y en Andalucía?
-Tampoco.
-¿Prohibieron los San Fermines?
-Todavía no.

Respiré tranquila. Su Majestad y mi cuñada Elena pueden ir a muchas corridas. Yo prefiero la caza a los toros. Cazar es un gozada. Pim pam pum y tumbas un león. Mi Felipín es el mejor cazador de conejos del país. Yo soy más de caza mayor. Una vez en África maté un rinoceronte. Casi no me lo creía. Tuve que acercarme al bicho y tomarle el pulso para creerlo.

Maripuri no descansa. Lee periódicos, mira la tele, navega por Internet, trabaja con el tarot. El otro día le miró el futuro a Montilla.

-Usted no vuelve a ser Presidente en su vida.
-Ya lo sé, señora -le dijo el Honorable.
-Los andaluces no le perdonarán la prohibición de las corridas de toros y los catalanes nunca lo han querido.

Las tiradas de cartas de mi doncella son muy sinceras. Te lo dice todo. A mi suegro le predijo un tropezón en la escalera de la Catedral de Santiago. Su Majestad tuvo que ser agarrado por doña Sofía para no acabar rodando por la plaza del Obradoiro.

-Os tengo que dejar a vosotros las inauguraciones y las misas.

Mi Felipín le pidió una subida de sueldo.

-Si trabajo más, tengo que cobrar más.
-Tú quieres cobrar como un contgrolador aéreo, hijo.


Mis cuñadas no piden menos. Yo, en cambio, me he solidarizado con lso casi cinco millones de parados y reduje mi sueldo un 15%.

-Déselo a los pobres, Presidente -le dije a Zapatero.
-¿A la Iglesia?
-No, no, a los parados de larga duración.

Zapatero se emocionó. Me confesó que iba a reducir sus vacaciones a unos días por León y otros días en la finca de Quintos de Mora.

-Espero no encontrar los fantasmas de Bush y Aznar.
-Los fantasmas no existen -le aseguré.
-Ésos dos son muy malos, Alteza, y todos los malos tienen fantasma.

No le hablé de la fiesta nacional. Sólo le pregunté si le gustaba el rabo de toro.

-Me encanta, Alteza, pero mi perdición son los conejos. En La Moncloa hay asado de conejo todos los días.
-Le prepararemos conejo cuando venga a Marivent -le prometí.

No sé quién se lo preparará. La cocinera Ángela está de vacaciones y Maripuri es un desastre en la cocina. Yo no he vuelto a pisar una cocina desde el día que me casé. Vamos a tener que ponerle conejo precocinado.

Nos llegaron muchas cartas de los aficionados a los toros pidiéndonos ayuda.

-Hay que ir más a los toros, Sofí -dijo Su Majestad.
-Conmigo no cuentes, Juanito.
-Entonces tendrá que ir la nuera. No quiero que la fiesta decaiga.
-¿Qué comisión cobraré por ir a Las Ventas? -pregunté.
-Ninguna.
-Entonces casi mejor voy a las manifestaciones antitaurinas.

La niñera Rafaela fue a una en Barcelona y le dieron un bocadillo de butifarra.

Su Majestad dice que lo ponemos enfermo con nuestras ideas. Teme, el pobre, perder la Corona y no poder dejarnos su mejor herencia.

Así van trascurriendo estas vacaciones cutres para una Princesa. Me lo pasaba mejor cuando íba con mi familia de sangre a Benidorm. No teníamos a los fotógrafos siempre encima y mamá hacía una croquetas que te chupabas los dedos. En Mallorca me muero de aburrimiento. Sólo hay paparazzi, periodistas de los otros, suegros y cuñadas. Este verano recibimos la visita de las Obama. No me gustaron nada. La niña estaba más mimada que mis Infantitas y Michelle se da muchos aires.

-Soy la mujer de Obama -me dijo nada más verme.
-Yo soy la mujer de Felipe de Borbón y Grecia -le contesté.
-¿Crees que serás Reina algún día?
-Eso espero.

Ahora estamos de yate. Nos vamos a la boda del primo griego de mi Felipín. Se casa con una ricachona dentro de unos días. ¿Qué vacaciones son las mías? O me aburro como una ostra en Mallorca o me llevan a eventos familiares. Ya os contaré la boda griega, amigos.




Tuesday, July 13, 2010

España es la mejor y yo soy su Princesa


¡Por fin somos Campeones del Mundo! Todavía no lo creo. Sufrí mucho durante la final. me agarraba al brazo de mi Felipín para que las cámaras de televisión no captaran mi temblor de manos.

-Tranquila, Leta, que en los penaltis ganamos -me decía mi Felipín.
-Yo no aguanto los penaltis.
-Recuerda que eres Princesa de Asturias.

A mi lado Máxima de Holanda recordaba que era Princesa de Holanda y no temblaba. Sonreía porque ella sonríe mucho y ofrecía pipas a todo el palco.

-¿Quieres, Letizia? -me ofrecía de vez en cuando.
-No, gracias.

Doña Sofía aceptó un puñado. Intentó abrir una o dos sin éxito. Después le pasó las pipas de Máxima a un escolta y se centró en animar a los nuestros.

Yo también animaba. Gritaba los nombres de los jugadores y aplaudía. Doña Sofía levantaba los puños. El príncipe Guillermo se apartó de nuestra Reina.

-Mi madre, la Reina de Holanda, cuando levanta los puños, me acaba pegando -me cuchicheó.
-Doña Sofía nunca llegó a tanto.

El gol de Iniestas entró en la portería contraria justo en el momento que servidora de las Españas, es decir, yo, estaba tomando un valium. Mi Felipín gritó gol como si lo hubiera metido él mismo. Tuve que taparme los oídos.

Doña Sofía y mi Felipín se olvidaron de los Príncipes de Holanda. Me tocó a mí consolarlos. Máxima acabó con mis pañuelos de papel.

-Argentina perdió y ahora pierde Holanda. No es justo.
-Te acompaño en el sentimiento.
-Gracias, Letizia.

El Príncipe Guillermo se ofreció a acompañarme a mí en el sentimiento de felicidad. Le dije que para esas compañías ya tenía a mi Felipín.

-¡Mira como se besan! -chilló doña Sofía señalando un televisor.

Casillas morreaba a Sara Carbonero. Agarré a mi Felipín y le dije que íbamos a besarnos.

-Ay, no, Leta.
-Me besas ahí abajo en el campo de fútbol delante de todos.
-¿Qué tomaste, Leta?
-Un valium.
-Ya me parecía a mí. Deja los besos para la intimidad, anda.

Y me quedé sin beso público.

Tuvimos que regresar apurados. Su Majestad había quedado en pijama en Madrid. Doña Sofía temía que recibiera a nuestra selección en pijama y zapatillas.

-Juanito ya no es el que era, Letizia. Los años le han pasado factura a tu suegro.
-¿Va abdicar? Podría abdicar en el acto de recibimiento a la selección.
-Quita esa idea de la cabeza.

En el Palacio Real apareció mi cuñada Elena. Estaba eufórica. Dios sabe lo que habría bebido.

-Somos campeones -decía.

Había traído a Froilán por si los jugadores del Barcelona se lo llevaban para la Masía.

-Me gusta la idea de tener un hijo futbolista. Froilán sabe dar patadas.
-Entonces debes llevárselo a los holandeses, cuñada. En Holanda se practica el fútbol leñero.

Doña Sofía intentó poner paz. Me callé para contentarla. Ver la copa en el suelo del salón donde me coronarán -reina de España me hizo soñar con mi reinado. ¡Qué feliz seré! Mis Infantitas tocaban la copa con ilusión.

-Niñas, esperad a tocar la Corona -les dije.

Mi doncella Maripuri escribió una instancia de queja a Su Majestad. Maripuri quería traer a toda su familia desde Galicia para abrazar a los jugadores.

-En la Moncloa tratan mejor a los funcionarios, mi Princesa. Zapatero invitó hasta a los abuelos de sus trabajadores.
-Aquí te pagamos mejor, Maripuri.
-Allí dan canapés y tapas de tortilla.

Maripuri se hizo fan de Zapatero. Quedó encantada con el recibimiento de Moncloa a nuestros campeones. Mi doncella no comprende que Su Majestad no está para mucha fiesta; tiene que cuidarse. Los fiestorros que tanto le gustan tendrán que esperar a mi reinado.

Monday, July 05, 2010

Yo, la Princesa Cerilla


Menos mal que la subida del IVA nos llegó para pagar los vestidos que estrenamos en Suecia. Felipe Varela y los otros diseñadores aceptaron a regañadientes unos Bonos del Tesoro.

-¿Cobraremos esta deuda? -preguntó Lorenzo Caprile.
-Descuida, Lorenzo -lo tranquilicé-. Los españoles son buenos pagadores.

Dije "los españoles" refiriéndome a los asociados con Hacienda. Yo soy de los otros españoles, de los parásitos sociales, igual que funcionarios, curas y parados. Todos cobramos del Estado.

Mi cuñada Elena estaba feliz con su vestido de torera.

-Voy más guapa que cuando me asesorba jaime -decía a quien quería escucharla.

Doña Sofía me copió el color rosa palo. Cuando le vi el vestido que le cosió una tal Margarita, tuve que acostarme.

-¿No vamos a ir a comer con el alcalde de Estocolmo, Leta? -me preguntó mi Felipín, alarmado ante un incumplimiento del protocolo.
-No tengo hambre.
-¿Y al baile iremos?

Fuimos y me arrepentí de haber ido. Las princesas me miraban cuchicheando maldades sobre mi delgadez.

-Mirad, mirad. Aquí hay cuarenta kilos y una talla 34. Puedo vestirme con vestidos de la Barby.
-¿Leta!

Mi Felipín casi se desmaya.

-Recuerda quien eres, Letizia -me recriminó doña sofía.
-¡Ay dios! Señora, mire sus hijas. Cristina se está arrimando mucho a un conde alemán y elena baila un agarrado con el cocinero de los reyes suecos.
-Menos mal que no está Juanito.

Su Majestad se había quedado en Madrid. Está muy bien, pero no para viajar a un país frío.

La novia fue muy clásica. Llevaba un vestido clavadito al de mi cuñada Cristina.

-¿Le prestaste tu vestido de boda, Cris?

Mi cuñada no contestó. Es muy Infanta y no habla donde no debe.

Las preocupaciones de mi Felipín andaban por España. Él, que siempre fue de letras, hacía números en las servilletas.

-Menuda deuda, Leta!
-Amor, déjale esas cosas a Zapatero.
-Vamos hacia la quiebra.
-No será tanto.

Mi doncella pensaba lo mismo. La llevamos a Estocolmo para que nos leyera el tarot y nos dio la fiesta.

-La selección española va mal, mi Princesa.
-Cuéntame algo mejor, Maripuri.
-Zapatero acabará declarando la quiebra de nuestro país. Yo de usted vendería los vestidos y las tiaras en eBay.
-Antes vendo un palacio.
-¿Qué palacio quiere vender, mi Princesa? ¿Marivente?
-Ése mismo.

Desperté con la noticia de mi presunta anorexia adornando las portadas de la prensa extranjera. Mi Felipín dejó los periódicos sobre el escritorio pensando que yo no sé idiomas.

-Hablan de la crisis -mintió.
-También hablan de mí.
-No hagas caso, Leta. Zapatero tampoco les hace caso.

El café sueco sabía a rayos. maripuri intentó hacerle espuma con la cucharilla, pero no había manera.

-En España se vive mejor, mi Princesa. Tenemos sol, café y playa.

También tenemos a Peñafiel. Ese pesado se atrevió a llamar preguntando en cuántos aviones habíamos viajado. ¿Qué quería? ¿Que nos mataramos en un mismo avión? A ese hombre le parece que somos los Borbones de Vallecas. Me extrañó que no preguntará por el precio de los vestidos. Tal vez ya le habían dicho que nos los pagó Zapatero con la subida del IVA.

Peñafiel me tiene harta. Anda diciendo por ahí que me llaman la Princesa Cerilla. ¿Qué sabrá él? Y no es el único que me critica. Esta semana sale Isabel Sartorius en el ¡Hola! diciendo que somos amigas. ¿Desde cuándo? Las hay con cara. Encima de vender una exclusiva a costa mía se atreve a incluirse entre mi círuclo de amistades. Ya le he dicho a mi Felipín que la próxima vez que esa pesada se atreva a venir a Palacio pidiendo pasta para su negocio fracasado de bolsos será mi doncella Maripuri la que se vaya con ella a tomar café.


Tuesday, June 15, 2010

Todos autónomos como Isabel Sartorius para superar la crisis

 Los Príncipes de Asturias entregan un premio a la escultora Doris Salcedo en el Museo del Prado
 
 Mi doncella Maripuri ha decidido hacerse autónoma para adelantarse a la reforma laboral de Zapatero. Cree Maripuri que no vale la pena ser asalariada si no vas a recibir 45 días de indemnización por despido improcedente.
 
  -Así me siento más libre, mi Princesa. El día que no tenga ganas de trabajar no trabajaré y el día que quiera trabajar tantas horas como un taxista aquí me tendrán de sol a sol.
 
 Yo también barajé la posibilidad de hacerme Princesa autónoma. Pagaría seguro de autónomos, IRPF cada tres meses, IVA, IAE y no tendría paro cuando la III República me dejara sin trabajo. Le saldría barata al Estado.
 
 -¿Nos hacemos autónomos, Felipe? -le pregunté a mi marido Príncipe.
 -Ay, no, Leta. Ni se te ocurra. Hacienda nos comería a impuestos.
 -Yo quiero recortarme los privilegios.
 -Pues yo no. Soy el Heredero y tengo derechos.
 
 Los ricos se defienden mejor que los pobres, pensé. Ahí tienes a los pensionistas sin suba en enero, a los funcionarios cobrando menos, a millones de trabajadores en las colas del INEM a otros tantos millones temblando ante la posibilidad de perder sus empleos y nadie grita como lo hace mi Felipín. Su Majestad también echa pestes. Una súbdita protestó por lo mucho que cuesta la comida de nuestros caballos y don Juan Carlos, un gran defensor de los animales, se ha ofendido.
 
 -Nunca dejaré morir de hambre a los caballos.
 -Hace bien, Majestad, pero no les dé los bocadillos de sus herederas, caramba, que mis hijas tienen más necesidad de comida.
 -Estoy sin pienso.
 
 Mis Infantas tuvieron que ir a buscar otros bocadillos de nocilla. Las pobres se empiezan a dar cuenta de la crisis.
 
 -¿Tendré trabajo cuando sea mayor, mami? -me pregunta Leonor.
 -Serás Reina de las Españas, hija.
 -¿Y eso es trabajar?
 -¡Por supuesto! Te dan un sueldo de diez millones de euros.
 
 Mi cuñada Elena no es autónoma, pero trabaja como si lo fuera. Va a los toros, cuida a sus hijos, trabaja en Mapfre y aún le sobra tiempo para pasarse por la peluquería.
 
 -Antes iba menos -me confiesa-. Jaime me hacía la trenza.
 -¿De veras?
 -Sí, cuñada. Marichalar es un peluquero frustrado.
 
 Cristina no se queda atrás a la hora de trabajar. Cuando discute con Urdangarín, viene para Madrid.
 
 -Los niños no deben ser testigos de nuestras discusiones.
 -¿Te vas a separar? -le pregunto.
 -De momento, intentaré continuar casada.
 
 Doña Sofía se tira al suelo. Todos corren a levantarla. Su Majestad la riñe.
 
 -Sofi, se me van a abrir los puntos de tanto levantarte.
 -Tienes muy buena salud, Juanito.
 
 Aparece un piquete de la huelga de funcionarios. Quieren marchar con todos mis trabajadores.
 
 -Por favor -les suplico-, déjenme a mi doncella, que no puedo vivir sin su tarot.
 -Su doncella tiene derecho a la huelga, Alteza.
 -¿Señor Toxo? ¡Qué sorpresa! ¿Dónde ha dejado a su compañero Cándido Méndez?
 -Tomando pinchos en la UGT, Alteza.
 
 Maripuri dice que ella también tiene ganas de unos pinchos de tortilla y se va a la UGT a comer.
 
 -Con mi dinero se mantienen ustedes, señores sindicalistas. El Gobierno nos quita dinero a los trabajadores no sindicados y se los da a los liberados.
 
 Discuten. Toxo la llama esquirol y mi doncella le afea la conducta.
 
 -Nos han vendido a los trabajadores por unas subvenciones.
 
 Tapo los oídos. Maripuri está imposible desde que se dio de alta en el régimen de autónomos. Cada día me recuerda más a Isabel Sartorius. La ex de mi Felipín también está imposible. Viene mucho por La Zarzuela y me lleva de coca-colas por el pueblo de El Pardo. La gente habla, dice cosas muy raras al vernos compartir una coca-cola en una cafetería pública. Peñafiel ya ha llamado una docena de veces preguntando si mi Felipín y mi ex marido también tomaban coca-colas por las cafeterías de Madrid. Mi Felipín todavía no conoce a mi ex. No lo quiere conocer porque es celoso. Yo, en cambio, nunca sentí celos de sus ex. Isabel Sartorius es muy simpática. Habla mucho de lo que paga al Estado y yo la animo a seguir pagando impuestos y a seguir siendo autónoma. Mejor de autónoma que de parada.

Wednesday, May 26, 2010

Su Majestad vuelve a reinar

 

 

 Cuando ya estábamos entrenados como Reyes Suplentes del Reino de España, Su Majestad regresó de Barcelona con ganas de reinar. Nada más poner sus pies en La Zarzuela llamó a Zapatero.

 

 -Trae el decreto de recorte que te lo firmo antes de tomar la aspirina.

 

 Zapatero no se hizo esperar. En cinco minutos lo teníamos con el papel de recorte de sueldos y pensiones. Doña Sofía no quiso estar presente. Yo, en cambio, no me podía perder el momento histórico. Quería ver como con la firma de mi suegro me bajaban el sueldo de Princesa un 15%. Voy a tener que comprar menos vestidos, o pedirle a Felipe Varela una rebaja por el mismo porcentaje. Mi Felipín también presenció la firma del decreto.

 

 -¿Va a subirnos los impuestos, Presidente?

 

 ZP no contestó. Supongo que la tristeza le impedía hablar. Le di el pésame por las durísimas medidas que tenía que tomar.

 

 -Yo también soy roja -le dije-. Si tuviera que recortar las pensiones y bajarle el sueldo a los trabajadores, dimitía, Presidente. ¿No ha pensado usted en recortarle el sueldo a los banqueros?

 

 Parecía que no lo había pensado. Zapatero siente un gran respeto por la banca. Le sugerí que nacionalizara las grandes fortunas.

 

 -Con los millones de la duquesa de Alba y de Amancio Ortega ya hay dinero de sobra para pagar la deuda del Estado.

 

 Zapatero marchó preocupado. Comprendo que le angustie perder las próximas elecciones. Rajoy podría firmar otro decreto recortando de todo las pensiones de los ex presidentes. ¿Rajoy Presidente? Bueno, casi me da igual. Los del PP y los del PSOE son parecidos. Llegan al poder con una mano delante y otra detrás y marchan millonarios.

 

 Mi suegro, como decía, vuelve a trabajar. En Barcelona tuvo tiempo hasta para ir de compras.

 

 -Tomad, hijos -nos dijo-. Aquí tenéis vuestro regalo por vuestro sexto aniversario de boda.

 -Gracias, Majestad.

 

 Mi gozo en un pozo. Lo que suponía que sería el Toisón de oro era un rosario. Mi Felipín abrió los ojos como platos.

 

 -¿Estás bien, papá? -le preguntó.

 -Sí, hijo, pero tú reza por mí.

 

 Llevé el rosario a una tienda de compra-venta de oro que me recomendó mi doncella Maripuri. Me lo pagaron bien. Menos me pagaron los puros que le envía Fidel Castro a Su Majestad por valija diplomática. La Ley Antitabaco repercute negativamente en el contrabando de tabaco. También intenté vender los bombones que me regaló mi Felipín por los seis años de matrimonio. Fue imposible. Ni en eBay conseguí venderlos. Al final, acabé dándoselos a los caballos de mi cuñada Elena. Prefiero que engorden los equinos antes de ponerme yo cuadrada.

 

 Hay mucha crisis. Maripuri, que sabe tanto de Economía como de tarot, dice que el país está en quiebra. Debemos mucho dinero a los prestamistas alemanes. Opina mi doncella que mejor sería no pagar.

 

 -Tanta culpa tienen ellos por habernos prestado los euros como nosotros por haberlos aceptado.

 

 Yo no sé nada de Economía. En mi cabeza no cabe otra cosa que no sea mi futuro reinado. ¡Reina de España! ¡Dejaré sin fama a los Reyes Católicos!

 

 Su Majestad va abdicar pronto. Él tiene que cuidarse y yo tengo ganas de trabajar. Firmaré decretos y leyes, le reñiré a Zapatero y mandaré en La Zarzuela completa. Mis cuñadas Elena y Cristina ya se pueden ir despidiendo de sus emolumentos como Infantas de España. El país está en crisis.

 

 Soñar no cuesta nada. Hace seis años era una española divorciada. Hoy soy Princesa de Asturias, católica admirada por los obispos, madre de dos Infantas de España, inminente Reina. ¡Soy feliz!


Wednesday, May 12, 2010

Voy a ser Reina pronto




Cuándo estábamos en Costa Rica casi morimos del susto. ¡Íbamos a ser Reyes! Mi Felipín no daba crédito a la noticia. Había estado mirando las radiografías de Su Majestad y no había novedad.

-Estaba como un toro, Leta.
-Pues lo están operando, Felipe, y Dios sabe cómo va a salir. Como mínimo seremos Reyes suplentes.
-¡Con lo bien que vivíamos como Príncipes!

Viviría él. Yo estoy hasta el moño de ser Princesa. Quiero que me hagan mejores reverencias y gobernar el país. Se lo digo a mi doncella Maripuri.:

-Mis cuñadas tendrán que besarme la mano, Maripuri.
-¿Lleva el Príncipe corbata de luto? -Maripuri me entrega una corbata negra con lunares blancos-. Metásela en el bolsillo de la chaqueta, mi Princesa. Cuando nos comuniquen la fatal noticia hay que enlutarse.
-¿Y llorar? ¿Tenemos que llorar en público?
-Yo de usted no lloraría. Está más guapa sonriente.

Gracias a la sanidad pública catalana, Su Majestad salió vivo del quirófano. Mi Felipín daba saltos de alegría.

-Papá seguirá trabajando, Leta.
-¿No vamos a ser Reyes suplentes?
-De momento no.
-¿Y cómo va a firmar las leyes Su Majestad?
-Tiene un secretario que le sabe imitar la firma. Tú no te preocupes, Leta. Sigue comprando vestidos de Felipe Varela y poniéndote guapa para las inauguraciones. Papá atenderá a Zapatero, hablará con Rajoy, le dirá a Chávez que se calle y jugará con los nietos.

A Zapatero lo atendió mejor que nunca. Necesitó una mañana entera para convencerlo de que no moría. Zapatero quería proclamar la III República en la Fiesta de los socialistas del País Vasco.

-Venid pronto -nos decía doña Sofía por videoconferencia-, que llega la III.

Nunca tan pronto cruzamos el Océano. El piloto temía tropezar con la nube volcánica. Mis miedos eran más terrenales. ¿Qué iba a ser de mis Infantitas en una República de Zapatero? Las pobres ya se acostumbraron a las reverencias y prescindir de tantas atenciones las traumatizaría.

-Hay que sonreír, Leta -me recordó mi Felipín-. Los españoles se preocuparían si nos ven serios.

Fue lo que hice: sonreí más que el día de mi segunda boda. Iba a ser Reina.

Mi cuñada Elena estaba haciendo de enfermera. Nadie cuidad mejor a un padre que una hija. Doña Sofía rezaba a los pies de la cama de Su Majestad. ¿A qué Dios le rezaría? Supuse que le estaba rezando al Dios de los griegos porque una siempre le reza al Dios que ha conocido en su infancia.

-Estoy entero -nos gritó Su Majestad.

Mi Felipín lo abrazó. Yo agarré del brazo al doctor y lo arrastré hacia una esquina de la habitación.

-¿Cuándo seré Reina, doctor? -le pregunté.
-Alteza, yo no hablo de política. Soy médico.
-Yo le estoy hablando de medicina. Dígame el día de la defunción.
-Ahora no puedo hablar, Alteza. Disculpe. Tengo que ponerle un supositorio al Rey enfermo.
-¡Joder con la sanidad pública catalana! ¿Todavía curan las enfermedades con supositorios?

Mi doncella me pidió silencio. Estábamos delante del paciente. Bueno, pensé, pues me callo. Una vez callada fui a comprarle unas flores a mi suegro. Las flores son un regalo que tanto vale para un vivo como para un muerto. Crucemos los dedos.


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Regala flores

Monday, May 03, 2010

Camisetas monárquicas y relojes con fotografía como regalos de cumpleaños de Sofía y del Día de la Madre



Nuevas fotografías oficiales de los Príncipes de Asturias





Para ahorrar celebramos a la vez el cumpleaños de mi Infanta Sofía y el día de la madre. Es lo que se lleva en estos tiempos de crisis: unir fiestas. Los regalos no se unen porque cada festejado tiene derecho a la propiedad individual de sus pertenencias.

Mi regalo del día de la madre fue un reloj con la fotografía de mis hijas Infantas. Dice mi Felipín que es suizo y debe serlo porque costó 51 euros. Mi niña Sofía tuvo que conformarse con menos: sólo pudimos regalarle una camiseta monárquica.

-¡No hay derecho! -gritó-. Hasta Andreíta, la niña de Belén Esteban, tiene más regalos que yo por su cumpleaños.

Mi Felipín se puso serio. No le iba permitir a su segunda heredera codearse con el barriobajerismo.

-Cariño -le recordé-, estás hablando de la hija de la princesa de San Blas.
-Belén Esteban no es grande de España, Leta.
-Como mínimo es una aristócrata de la plebe y como tal la he invitado al fiestorro del cumpleaños de Sofía.

Doña Sofía apoyó mi lista e invitados. Me confesó tener unas ganas locas de conocer en persona a la madre de la primera hija de Jesulín.

-Es muy trabajadora. Siempre que enciendo el televisor sale Belén. Esa chica trabaja más que una Infanta de España.

Yo también trabajo lo mío. Tuve que ayudar a la cocinera Ángela con los preparativos de la fiesta.

-Cuidado con el horno, alteza, acaba de dar un chispazo.

¡Qué difícil es cocinar! Salí de la cocina y fui a poner la mesa en el jardín.

-¡Una araña! -chilló Leonor.
-Déjala, hija, es un ser vivo más.
-Debajo de la mesa hay un hormiguero, mami -observó Sofía.
-También son seres vivos.
-Allí hay un gato, mami.
-Leonor, hija, no estamos en el zoo, creo yo. Éste es el Palacio de la Zarzuela.

Mi Sofía volvió a protestar por su regalo. Una camiseta, por muy monárquica que fuera en el diseño, no era un regalo digno de una Infanta de España.

-Casi prefiero tu reloj suizo.
-Pues toma, cariño. Quédate el reloj suizo, la camiseta y el papel de regalo.
-No me gusta que lleve la foto de Leonor. Prefiero un reloj con una fotografía de la Barby.

¿Qué habré hecho yo para merecer semejante hija? La heredera del heredero es más contentable. Le das un caramelo y dice gracias. En cambio, Sofía siempre pide más.

-También quiero la Corona -le dijo a su hermana nada más soplar las velas-. Ya tengo edad para heredar.

Afortunadamente Su Majestad no la escuchó. Estaba cantando a pleno pulmón el cumpleaños feliz.

-Estoy contento -nos dijo- Por fin os veo monárquicos a todos con esas camisetas felipistas y esos relojes dignos de un patriota.
-A mí me recuerdan los souvenirs que venden en Mallorca -comentó mi doncella Maripuri-. Hasta en mi tienda tenemos camisetas y relojes como esos.
-Tú tienes una gran tienda, Maripuri. El Corte Inglés al lado de tu tienda no es nada.

Mi doncella se lanzó a alabar su tenderete y así pudimos prescindir de los payasos, los cuentacuentos y un cantante de canciones infantiles que había contratado mi Felipín para la ocasión.

-Márchense -es dije-. No necesitamos sus servicios.

Marcharon sin protestar. Casi me dieron pena. La crisis nos afecta a todos. Unos recibimos menos regalos, otros son despedidos por falta de trabajo, algunos tienen que comer menos. España se va al carajo.

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Aquí compramos los regalos

Saturday, April 24, 2010

Línea Avena de Bottega Verde: la solución para mis espinillas de edad adulta




Esta semana estuve haciendo un tratamiento facial con la Línea Avena de Bottega Verde. Me habían salido unas espinillas horribles en la barbilla tras haber asistido al velatorio de Samaranch en Barcelona y no marchaban con nada. Exploté unas cuantas con las uñas y me salieron más. Estaba de los nervios. ¿Quién me habría mandado ir de funeral? Su Majestad, claro. Mi suegro no comprende que los funerales me dan repelús. Yo he nacido para vivir sólo alegrías.

-Apartaros -les dije a mis Infantitas-. Mamá no está para besos.
-¿Tienes sarampión, mami? -me preguntó Leonor.
-Dios no lo quiera, hija. Lo tuve una vez y casi muero.

Mi doncella Maripuri llamó a Belén Esteban para pedirle consejo. La princesa de San Blas también andaba fastidiada con los granos de madurez.

-Dice Belén que se pasa unos ajos por la cara, mi Princesa.
-Ay, Maripuri, yo no hago tal cosa. Mi Felipín no aguanta el olor a ajo.
-Bueno, mi Princesa, si los ajos le curan las espinillas, debe usted aplicárselos en la barbilla.

Lo intenté, pero no pude. El olor me mataba. ¿Y si me pasaba una cebolla pelada por los granos? Nada más ponerme a pelarla me entró la llorera. Aquellos tratamientos agrícolas no estaban pensados para mí.

En esas estaba cuando nuestros escoltas me anunciaron la llegada de Belén Esteban.

-Que pase. Es un honor para mí recibir una visita de tan alta personalidad.

Belén me abrazó como a una hermana.

-¿Cómo estás? -me preguntó.
-Tirando. Los granos no me dejan vivir.
-No sabes cómo te comprendo, Letizia. Yo estaba igual hasta que la Campanario me mandó estas cremas de Bottega Verde. Son de avena, de las avenas que cultivan en Ambiciones.
-¿Cultivan avena en Ambiciones?
-Sí, hija, ¿qué piensas que comen los toros? ¡Forraje!
-Pensé que comían sólo hierba.
-Los toros de Jesulín de Ubrique comen avenas.

Por mí como si comían marisco. Lo que yo quería era un remedio para mis espinillas. ¡Mano de santo! Fue ponerme crema de avena en la barbilla y recuperar mi piel adolescente.

-Gracias, Belén. Te nombraré ministra de Sanidad cuando sea Reina de España.
-Me tienes que pagar 2,95 euros por cada bote.

Pagué todo lo que me pidió. Una comprende las necesidades de una madre soltera que lucha para sacar adelante a una niña hija de torero.

Estoy encantada con mis cremas de avena. Los sarpullidos han desaparecido de mi barbilla operada sin dejar marcas.

-Voy maquillada con la Línea Avena de Bottega Verde -le digo a la Vicepresidenta.
-Yo voy de Dior -me contesta.
-¿Te gusta mi maquillaje, Bibiana? -le pregunto a la ministra de Igualdad.
-¿No le huele a ajo, Alteza?

Me aparté de la ministra. No fuera a descubrir mi remedio fallido de los ajos.

El Presidente del Congreso me dijo que estaba muy guapa.

-¿Le compra unas joyas a mi mujer, Alteza? Invertimos los beneficios de las joyerías en áticos y chalés.
-¿Por qué no le ofrece las joyas a los del PP?
-Los del PP las quieren regaladas.

Su Majestad nos pide que no hablemos de política.

-Estoy hasta los cojones del caso Gürtel. A mí no me regalaron nada los muy cabrones.

Ya somos dos, pensé. Yo tampoco recibí ningún regalo de los peperos. Nadie me regala nada. hasta Belén Esteban me cobra las cremas que me recomienda.

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Monday, April 05, 2010

Leonor y Sofía esquían








La crisis no se notó mucho en nuestras vacaciones de Semana Santa. Pudimos permitirnos unos días de familia completa en los Alpes suizos y no nos faltó dinero para viajar a la misa de Pascua en Palma. Yo no quería estar mucho tiempo en Mallorca.

-Prefiero prolongar nuestras vacaciones en Suiza -le dije a mi Felipín-. En Palma andan los jueces detrás de Jaume Matas. ¿Te imaginas que ese sujeto del PP se acerca a Marivent a pedirnos una limosna para pagar la fianza de los tres millones de euros?
-No se atrevería a tanto, Leta.
-Tú fíate, Felipe.

Mi Felipín es muy buena persona. Cree que todos los mortales son tan honrados como él. No se da cuenta de que el poder corrompe. Hasta mi doncella se ve tentada a corromperse.

-¡Lo qué me gustaría a mí tener una escobilla para el váter de 375 euros! -suspira-. Las escobillas de mi baño son de los chinos.
-¿Le envidias los lujos a Jaume Matas, Maripuri? -me escandalizo.
-Sí, mi Princesa. Tiene en su palacete unos felpudos de 800 euros.

Doña Sofía cree que Matas ya ha vendido los lujos en un mercadillo hippy que hay en Palma.

-Nuestra cocinera Ángela ha comprado por allí unos cucharones de plata a precio de risa.
-Seguro que eran robados.
-No, Leta -me aclara mi Felipín-. Esos cucharones fueron un pago en especie de un importante empresario de menaje de cocina. La esposa de Matas tuvo que venderlos para conseguir cash para ir al supermercado.

Mi cabeza da vueltas. ¡Pobre gente! Pasas de señora de un palacete a esposa de un presidario en un visto y no visto. Le p8ido a mi doncella una tirada de tarot rápida.

-Quiero saber si algún día tendré que vender la vajilla para pagarle una fianza a mi Felipín.

Maripuri me tranquiliza. Los que reinamos estamos a salvo de la corrupción.

-Los empresarios sólo corrompen a los gobernantes, mi Princesa.

Respiro aliviada hasta que veo a Peñáfiel poniéndome verde en Tele 5. Me acusa de vender la exclusiva de mis Infantitas en la nieve suiza.

-Los Príncipes no pueden permitirse esas vacaciones -vocifera.

Apago el televisor. Peñafiel chochea más que Mercedes Milá en la final de Gran Hermano. Una persona con los 65 años cumplidos debería jubilarse obligatoriamente. A partir de esa edad hasta te cuesta reinar. Mira mi suegro el Rey, pobrecillo; sólo lo pasa bien en las carreras de Fórmula 1.

-Este año no esquío -nos dijo.

Froilán le pidió los esquíes.

-Los quiero en herencia como nieto mayor que soy.

Mi Leonor, siempre muy lista, le recordó a su primo que la nieta importante es ella.

-Soy la Heredera del Heredero.
-¡Callad! -bramó Su Majestad-.Todavía estoy vivo y ya estáis repartiendo mis despojos.

Sentí pena. Iba a pedirle la Corona, pero no era momento. Hay que respetar a los mayores.

El obispo de Palma nos hizo una misa muy bonita. No habló del aborto ni lamentó la pederastia que tanto combate Benedicto XVI desde el Vaticano. Sólo nos dijo que íbamos a resucitar. Mi Infanta Sofía flipaba.

-Tú no te mueras, hermana -le pidió Leonor-, que este hombre no te resucita.

Se nota que va a Los Rosales. En mi colegio público de Oviedo no nos enseñaban a tener dudas. Lo que no le enseñan a mis Infantas es el tema de la crisis económica. Siempre me piden chuches.

-No se puede gastar, niñas. Hay crisis.
-¿Y eso qué es? -me pregunta Sofía.

Mi doncella le dice que crisis es pobreza, paro, hambre, miseria, marginación. No la escuchan. Maripuri todavía no ha aprendido que los Borbones no hablan de dinero, y menos cuando las vacaciones de Semana Santa han sido dignas de un nuevo rico.

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