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Monday, May 26, 2008

Mi diario íntimo y secreto y un Premio Pasión



Su majestad anduvo estos días a la caza de mi diario. Le preocupa que mis reflexiones más íntimas lleguen a las manos de Peñafiel o de algún otro periodista dispuesto a airear secretos de familia.

-Hay que quemar ese manuscrito, Letizia -intentaba convencerme-. Si sale a la luz pública, se rompe la Monarquía.
-Habla como los del PP, Majestad: a ellos se les rompe España y a usted la Monarquía. No sabría decir si siento más pena por la ruptura del país o por la ruptura de la Corona.
-¿Decías algo del PP en tu diario? -me preguntó-. ¿No hablarías mal de Rajoy?
-Sólo hablaba de la Familia Real, Majestad. De usted escribí cosas muy bonitas.

Su Majestad no quiso que se las contara. Marchó furioso gritando que la Monarquía parlamentaria no llegaba a sus nietos, que nos veía a todos pobres y lindezas por el estilo.

-Froilán será barrendero, mi Princesa. Lo dice el tarot -dijo mi doncella muy seria.
-Déjalo, Maripuri, hoy no estás inspirada con las cartas.
-Su diario se convertirá en un bestseller.

Aquello me gustaba más. Le pregunté a Maripuri cuándo lo publicaba.

-Lo publicarán sus hijas en la editorial Seix Barral en el año 2040. Pobres. Veo en mi tarot que pasarán apuros económicos.
-Eso no será cierto, Maripuri. Su Majestad guarda muchos millones en Suiza. Dudo que los fundamos en treinta años.
-El dinero se gasta pronto, mi Princesa. Mire mi cartera: sólo me queda calderilla. No se extrañe usted de que coma aquí todos los días.
-¿Dónde gastaste el buen sueldo que te pagamos? -le pregunté.
-En el supermercado, y eso que sólo compro productos básicos, todos de marca blanca y de oferta.

Una de las cosas que más me gusta de La Zarzuela es que todo es de marca.

-Tenemos que saber quien produce la mercancía -me explicó en su día doña Sófía-. Por ejemplo las aspirinas sabemos que las fabrica el señor Bayer, el aceite nos lo envía el señor Carbonell, el cava es un regalo del catalán Freixanet, las sardinas las pesca Isabel, las anchoas las trae Revilla de Santander.

Lo anoté en mi diario íntimo porque se me podían olvidar los nombres de los proveedores. También anoté los nombres de los trescientos escoltas que velan por mi seguridad.

-Llámales soldado y te entienden, Leta -me dijo mi Felipín.
-No, no, los llamaré por sus nombres de pila para que me atiendan mejor.

Sentarme a comer en una mesa alumbrada con candelabros del siglo XVI fue una gran novedad. El primer día escribí tres folios contando mis sensaciones indescriptibles. ¡Cuánto miedo pasé! Pensaba que iba a morir en un incendio.

-¿Hubo alguna vez un incendio en el comedor, Felipe?

Mi Felipín me miró con cara de no entender.

-Quiero decir si hubo fuego en La Zarzuela.
-No, Leta, Tejero sólo pegó tiros en el Congreso de los Diputados.

Comprendía que el único fuego que te debe preocupara cuando te casas con un príncipe es el de las armas. Lo anoté en mi diario.

Mis difíciles relaciones con las hermanas de mi Felipín llenaron muchos capítulos del diario íntimo. ¿Cómo no escribir que mis cuñadas me exijían una reverencia con la rodilla en el suelo antes de casarme?

-Aún no eres la Princesa -me recordaban.

El día de mi boda les ofrecí mi anillo de casada para que lo besaran.

-No eres obispa, Letizia -dijo Cristina.
-Tampoco lo puede ser -señaló Elena-. En la religión católica las mujeres no podemos hacer misas.

El oficio de princesa es muy difícil de aprender. Yo, como dice mi Felipín, aún voy por los primeros cursos. Cuatro años llevo casada, es decir, cuatro cursos de aprendizaje hay en mi haber.

-¿Cómo va a celebrar su aniversario de bodas, mi Princesa? -me preguntó Maripuri.
-Ya lo celebré el día 22. ¡Qué borrachera cogimos! Si nos viera Peñafiel, sufría un infarto. Mi Felipín bailó el chiki chiki toda la noche.
-El Príncipe es muy bailarín.
-¡Y cómo cantaba!
-Su hermana Telma también canta mucho estos días, mi Princesa.
-Telma canta con el cabreo que tiene. Su Majestad quiere enviarla con la Cruz Roja de misionera al Tercer Mundo para que deje a la prensa en paz.
-El contable Juan me contó que la enviaban al Senegal porque allí la pensión de manutención de los parientes es muy barata.

Los contables me salieron ranas. Carlos trabaja en La Moncloa y cobra en La Zarzuela y Juan aparece u desaparece como el Guadiana, pero cobra como si currara todos los días.

-Está latando, mi Princesa -me dijo Maripuri el otro día cuando le pregunté por Juan.
-Haciendo pellas, novillos, latando,...; se puede decir de muchas maneras.

Escribí en mi diario íntimo latar significa no ir a clase allá por el norte. Hay que anotarlo todo para dejar un buen testimonio a las generaciones futuras. La última anotación que he escrito recoge la inmensa satisfacción que me causó el Premio Pasión que me otorgó mi amiga Milyta. Desde el diario sin intimidad aprovecho para agradecérselo públicamente: "moitas grazas". El enorme corazón rojo me gusta mucho más que los pendientes de esmeraldas que me regaló mi Felipín por nuestro aniversario de bodas.




Premio Pasión otorgado por el "Diario de Milyta"


La Princesa Letizia le concede el Premio Pasión a:


-Hecho en Marbella
-Desde la tienda
-Marisol Sol Sol
-Lazy blog
-Belén in Red


Monday, May 19, 2008

Telma y la prensa






Mi Palacio es una casa sin puertas. Todo el mundo se viene a esconder aquí cuando tiene problemas. La última en sumarse ha sido mi hermana Telma.

-No puedo vivir en Toledo, Leti. Aquí me tienes con mi hija recién nacida y con mi pareja. Espero que a Felipe no le importe mantenernos.
-Vienes en mal momento: estamos en crisis.
-¿En crisis? -preguntó alarmada-. ¿Cuándo vais a iniciar el cese temporal de convivencia?
-Me refería a la crisis económica.
-Lo importante es el amor. Mientras hay amor, contigo pan y cebolla.

Mi hermana está muy equivocada. Lo realmente importante es el dinero, el poderoso caballero que paga facturas e hipotecas. El amor se acaba cuando escasea el money.

-Con tanta familia no tenemos intimidad, Leta -potestó mi Felipín tras la primera cena de dos padres, dos madres, dos Infantas y una sobrina-. Ni se te ocurra reñirme delante de tu hermana. Me daría vergüenza.
-Te alabaré, cariño mío. Hablaré de ti como habla Su Majestad de Zapatero: eres un hombre íntegro y honesto.
-Intento ser generoso.
-De acuerdo: también eres generoso.
-¿Hasta cuándo va a vivir Telma en La Zarzuela?

Se lo pregunté a Maripuri. Mi doncella veía en el tarot un bloque de viviendas adosado al Palacio de El Pardo.

-Allí vivirán todos sus familiares, mi Princesa. Serán tratados por los medios de comunicación como si fueran parientes de Zapatero: ni una fotografía.
-Eso quiere mi hermana.
-Tampoco la fotografiarán a usted, mi Princesa. Una ley aprobada por el Congreso de los Diputados con mayoría absoluta prohibirá tomar imágenes de los miembros de la Familia Real. Los españoles irán pasándose al republicanismo una vez que se olviden de sus caras.
-¿Venderé exclusivas al "¡Hola!"?
-Eso será más tarde, cuando viva en el exilio.
-¿Se acaba la Monarquía? -pregunté horrorizada.
-Prefiero no decírselo, mi Princesa. Detesto dar malas noticias.

A mí tampoco me gusta recibir malas noticias. Prefiero centrarme en las buenas. Por ejemplo, ese edificio que acabaremos construyendo en el mente de El Pardo para meter al familión que se nos viene encima.

-Contable Juan, vaya echando las cuentas a la construcción de un edificio de treinta plantas y pásele el presupesto a Zapatero.
-No hay dinero, Alteza.
-Tonterías. Pide un crédito.
-Los bancos no prestan.
-Dile que vas de mi parte y que el Presidente paga las mensualidades.
-Es mejor esperar a que el PP gane las elecciones, Alteza. Rajoy arreglará la economía.

Yo no puedo esperar tanto. Llamé a ZP, un hombre honesto como dice Su Majestad, y le expuse mi problema.

-La única manera de alejar a mi hermana de los paparazzi es trayéndola a vivir a mi vera.
-Le cabe en casa, Alteza. No necesita construir un edificio.
-Mi cuñada Elena también está por aquí. Entre hermanos, cuñados, sobrinos y demás parientes somos unos cien.
-Compartan habitaciones, Alteza.
-O me construye un edificio o voto a Rajoy.
-Imposible: Rajoy no volverá a ser candidato. Me lo dijo su doncella la última vez que me echó las cartas.

¿Maripuri echándole las cartas a Zapatero? ¡Lo que hay que oír! Le pedí explicaciones a mi doncella:

-Yo no te pago para que le mires el futuro a Zapatero.
-Me paga poco y tengo que pluriemplearme para llegar a fin de mes -se excusó-, pero sólo trabajo aquí y en La Moncloa. Intenté sacar unos euros en Génova 13 y no hubo forma. Los peperos no quieren conocer su futuro.

Mi hermana tampoco quiere conocer su futuro. Está obsesionada con la telebasura.

-Se forran a mi cuenta -dice cuando se ve en la Noria-. No hay derecho.

Y más que se van a forrar con el pastón que le tenemos que pagar a los denunciados. Telma perdió el juicio. En fin, gracias a Dios, los españoles siguen pagando impuestos.


Monday, May 12, 2008

Mi viaje a Polonia



La prensa vuelve a criticar mi presunta delgadez. Digo presunta porque la verdad es que estoy bien alimentada gracias a los caldos gallegos que me prepara la cocinera Ángela.

-No leas las revistas -me aconsejaba mi Felipín durante nuestro viaje a Polonia-, son responsables de que muchos famosos pierdan la olla. Fíjate en Pajares, tan buen actor y con la cabeza perdida.
-Pajares perdió el norte por motivos económicos, Felipe. Calla, anda, que tengo que acabar de informarme.

Mi Felipín sufre mucho por mí. No aguanta que me critiquen. Si por él fuera, el Fiscal General del Estado secuestraría todas las publicaciones. Se acabaría la prensa en España.

-Voy a enviar un comunicado al "¡Hola!", Leta. Hay que decirles a los españoles que su Princesa no es anoréxica.
-Pero ¿tú quién te crees que eres, Felipe? ¿La baronesa Thyssen? Nosotros somos los Príncipes de Asturias, los Herederos de la Corona del Reino de España. Guardate la gana de firmar papeles para cuando empieces a trabajar en la firma de leyes en el BOE.
-¿No iba a ser rey?
-¡Felipe! El Rey de España trabaja firmando las Leyes del Estado.

Estaba de los nervios porque entre Peñafiel y los gobernantes derechones de Polonia, una se pone en tensión.

El presidente gemelo de la patria del antiguo Papa casi me vuelve tarumba. En vez de hablar de política hablaba de religión.

-Yo soy católico, Alteza, ¿y usted?

Iba a decirle que era atea, pero mi Felipín se apresuró a decir que toda España es católica.

-Fue un gran mérito de mi antepasada Isabel de Castilla que conservamos con orgullo -manifestó.

Dos horas más tarde nuestros móviles sonaron al unisono. Nos llamaba la vicepresidenta maría Teresa.

-Altezas, España es un país laico.
-Aconfesional -la corrigió mi Felipín.

Discutieron toda la noche. Mi Felipín tenía los cables cruzados y no había forma humana de hacerle cortar la conversación.

-Dijo que va a modificar la Constitución, Leta. Parece que quiere echarnos.
-Por tu culpa, Felipe. ¿Quién te manda defender a los curas?
-Fue lo que me enseñaron en el master de Relaciones Internacionales que estudié en la Universidad de Georgetown. Hay que defender a la Iglesia, Leta, para que los españoles puedan bautizarse, hacer la primera comunión, confirmarse, casarse e irse al más allá con las bendiciones de una extremaunción.
-¡Calla! -chillé.

Unas ganas locas de conocer mi futuro me asaltaron. Eran las cuatro de la mañana en Madrid, pero tenía que hablar con Maripuri.

-¿Van mal las cosas en Polonia, mi Princesa? -me preguntó mi doncella-. Por aquí no hay novedad: el PP sigue en crisis, ZP gobierna sin oposición, los precios suben cada día más, el paro aumenta...
-Cuéntame algo bonito, Maripuri.
-La infanta Sofía ya le pega a la infanta Leonor.
-¡Por Dios! -exclamé horrorizada.
-Su Majestad les envía un profesor chino para darles clases de judo. Sofía será una gran judoca, mi Princesa.Lo dice la baraja española y lo confirma el tarot. Tiene un gran futuro en el ejército.
-¿Para eso he parido con dolor?
-Ganará mucho dinero, mi Princesa. Yo de usted estaría orgullosa.

Maripuri sólo piensa en el dinero. Para ella el éxito se mide en euros. Eres lo que tienes y punto, según el criterio monetarista de mi doncella.

-Maripuri es un poco keynesiana, otro poco marxista y algo neoliberal -me comentó el contable Juan.
-Eso es difícil de entender.
-Espero que entienda que tiene que comprar menos vestidos, Alteza. La última factura de Lorenzo Caprile es astronómica. Ha protestado hasta la ministra de Fomento.

¡Qué difícil es ser princesa! me mandan a Polonia a conseguir contratos para los empresarios españoles y quieren que vaya vestida con baratillos. ¿No comprenden que yo para sentirme importante tengo que llevar un buen vestido?

-¿Ya ha regresado, mi Princesa? Tengo un notición para usted: Risto Mejide acaba de decir en la tele que usted es un producto con fecha de caducidad.

Quedé sin palabras. ¿Me critica Risto? No, por favor. Prefiero las críticas de Peñafiel mil veces. Si Risto Mejide se pone a criticar la Monarquía, no aguantamos ni un telediario en el trono. Espero que ese notición de Maripuri no sea cierto.

Monday, May 05, 2008

Bicentenario del 2 de mayo y Premio Un tacón en tu vida



El Madrid de Esperanza celebró a lo grande el segundo centenario de la Guerra de la Independencia. ¡Qué festejos! En mi memoria quedará para siempre la imagen de los fuegos artificiales iluminando el cielo de la villa y corte.

-Acérquese a nosotros, alteza -me dijo la Presidenta de Madrid Comunidad Autónoma-. Rajoy y yo la apreciamos mucho a usted, doña Letizia.

No le hice caso. En el PP andan peleados y yo no estaba el viernes para hacer de árbitra de sus peleas. Tiré de mi Felipín hacia donde estaba Zapatero, tan pensativo como preocupado por los abucheos que creía oír.

-Me van a insultar -se quejó-. Lo que más me fastidia es que se acuerden de mi abuelo.
-Tranquilo, Presidente. El Pueblo de Madrid está abucheando a Godoy doscientos años después.
-¿Está segura, Alteza?
-Sí, Presidente.

Mi Felipín empezó a temblar. ¿Un resfriado? Cogí su mano derecha entre las mías para darle ánimos. Casi no tenía pulso el pobre.

-¡Felipe! ¿Te encuentras bien?
-¿Ves por ahí alguna guillotina, Leta?
-No digas tonterías, Felipe. Estamos en el siglo XXI. Mira como nos aplauden, cariño. Nuestros súbditos nos aman.

Mi Felipín pensaba en Carlos IV y Fernando VI, unos antepasados por los que siente gran compasión. Yo no puedo decir que compadezca a aquellos Borbones más amigos del buen vivir que del buen gobernar, pero, a fin de cuentas, mis hijas descienden de ellos y los respeto. No seré yo la que los critique cuando están difuntos.

-Juanito, éste es el momento.
-¿Para qué, Sofi?
-Para abdicar. Grita que le pasas la Corona a nuestro hijo Felipe.
-Espera, mamá -protestó mi Felipín-. Aún soy demasiado joven para trabajar.
-Calla, tonto -exploté-. Yo trabajaré. Acepto la Corona, Majestad y prometo serle fiel a España mientras los españoles sigan pagando el IRPF, el IVA, hidorcarburos, IAE, IBI,...
-¡Silencio! -bramó Su Majestad-. A mí sólo me jubila Dios, ¿está claro?

El alcalde de Móstoles nos miraba sin entender nada. El buen hombre debe pensar que sólo hay crispación en Génova 13, pero está muy equivocado: en La Zarzuela también andamos crispados ante la imposible abdicación del Rey. Su Majestad no quiere irse del cargo y yo me desespero. Como siga así, voy a acabar como Esperanza Aguirre.

-¿Verdad que me parezco a Manuela Malasaña? -me preguntó.
-Pues no sé qué decirle.
-Si nos invaden los franceses otra vez, sería capaz de morir por la Patria.

El alcalde de Madrid se frotaba las manos de satisfacción. Crucé los dedos. Sarkozy se parece mucho a Napoleón y no fuera a ser que se le cruzaran los cables en París y viniera con sus mamelucos a fusilar media España.

-Esta fiesta está mal organizada, Esperanza -dijo Zapatero-. Hemos perdido una oportunidad para hacer una representación de la Alianza de las Civilizaciones. Yo quisiera poder haberme hecho una fotografía con el Presidente de Francia delante del Ayuntamiento de Móstoles mientras mi esposa cantaba el Himno de la Paz.
-Aquí estoy yo para esa foto -se ofreció Rajoy-; que los españoles puedan contemplar mañana en los periódicos la fraternidad que existe entre el Jefe de la Oposición y el Presidente del Gobierno.

No hubo foto. Zapatero dijo que en 1808 Godoy sólo estrechaba la mano de Napoleón y é no se iba a rebajar, dos siglos después, a darle la mano a un político perdedor.

-Cuando me ganes unas elecciones haremos esa foto, Mariano.

La fiesta se me hacía eterna. Le pregunté a mis cuñadas si quedaba mucho.

-La lideresa Aguirre no nos dio el programa de las celebraciones, pero es igual. Yo me voy -decidió Cristina.

Mi cuñada Elena siguió a su hermana hacia el coche oficial.

-¡Se las llevan! -gritó un viejo.
-¡Muerte a los gabachos! -chilló Esperanza Aguirre.
-Está loca -me susurró mi Felipín-. Hay que perdonarle este exceso de casticismo.
-Ahí viene el general Murat. Va a ordenar los primeros fusilamientos.
-Calla, Esperanza. Ése que se acerca es mi contable Juan.
-¿No es Goya? ¡Claro que es! Don Francisco, acérquese y siéntese aquí a mi lado. ¿Trae los pinceles?

El contable Juan quedó a cuadros. Nunca había visto a su Presidenta tan eufórica.

-¡Mirad! -chilló la lideresa-. También viene Agustina de Aragón.

¿Agustina? Era mi doncella Maripuri la que se sumaba a la fiesta.

-¿Qué nos traes, Agustina? ¿Armas? Déjame ver, anda.

La Presidenta de Madrid desenvolvió el paquete y sacó un precioso zapato de tacón.

-¡Me lo quedo!
-Es para mi Princesa -protestó Maripuri-. Se lo envía la autora de "Al son de unos tacones" como muestra de sincera admiración.
-Pues yo necesito unos zapatos, hija, aunque sólo sea uno. Me conformo con estrenar un único zapato porque estamos en crisis. No ganó para vivir, Alteza -me confesó-. Voy a tener que apagar la calefacción y pasar frío.

Le arranqué el zapato de sus manos marquesas. ¡Sólo faltaba que la lideresa me quitara un premio!

-¿Qué ha escrito en esa tarjeta, Alteza?
-Moitas grazas. Yo se lo digo a la autora de "Al son de unos tacones"; usted puede decirle algo en gallego a su jefe también.
-Prefiero decirle muchas gracias, Mariano, pero se las daré cuando se vaya de Génova 13, planta séptima.

Lo mejor del 2 de mayo fue el premio. Lo digo de corazón. me encantan los premios, sobre todo cuando consisten en un zapato de tacón. Los tacones siempre fueron mi perdición.


Premio "Un tacón en tu vida" concedido por Nosotras mismas (Al son de unos tacones)



La Princesa Letizia tiene el honor de otorgarle el Premio Un tacón en tu vida a:

-El diario de Milyta
-Tomadas de la mano
-Los fogones de mi casa
-El blog de Fini
-Hecho en Marbella

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